Había una vez...


El diablo en visita

Fue en el Mineral de Rayas a finales del siglo XVIII.

 

Don Lucio de Marmolejo quien en aquella época era un flamante sacerdote en pleno ejercicio de encierro tuvo la visita de un personaje extraordinario.

 

Una tarde cualquiera se presentó en la casa de ejercicios de encierro un sujeto de porte misterioso, preguntando por el sacerdote. Le dijeron que no podían llamarle puesto que se encontraba ocupado en un retiro. Sin embargo y ante la insistencia del visitante, el padre Lucio se vio obligado a recibir al misterioso sujeto que reclamaba su presencia. Era un hombre corpulento, correctamente vestido, un caballero, por lo menos en la apariencia. Dirigiéndose al sacerdote le dijo -he aquí otra sorpresa, quizá la mayor-: "acompáñeme a una fiesta que se da en Guanajuato, habrá baile, bebida, mujeres y toda clase de diversiones. El padre Lucio quedo más que sorprendido estaba estupefacto, pero cuando se repuso de recibir esa casi sacrílega invitación, contestó: " Si para esto me mandó usted llamar, ya puede retirarse, de ningún modo podría yo aceptar tal invitación"; y sin más le volvió la espalda.

 

Como no pudo evitarse que los demás ejercitantes se dieran cuenta de la extraña visita, su sorpresa no tuvo límites al ver que el padre se retiraba, pero no así el extraño personaje que ante sus ojos se hizo invisible, con la consiguiente sorpresa y temor para todos los presentes. Más tarde vinieron los comentarios: era el diablo en persona, decían unos, que quería llevarse al padre Lucio.

 

Cierto o no, el elegante caballero desapareció ante los ojos atónitos de quienes presenciaron este hecho que se antoja increíble y sobrenatural.