Había una vez...


El muerto de los pies de trapo👣💀

En un poblado de Santa Rosa donde realizaban fiestas de júbilo en honor de Santa Rosa de Lima, calles ataviadas de papel picado, comerciantes, frutas y verduras, perros amarrados con longaniza ( época la paz porfiriana). Música de banda de viento, baile a todo trapo, polvo, comadreo, más polvo, buches de Agüita de la Sierra.

Seis de la tarde con seis minutos. Camilo Zamora, fuereño, espera con ansia la hora de sacudirse la polilla y darle vuelo a la hilacha cerca de un puesto de frutas. Su mirada se cruza accidentalmente con la de la resbalosa Isidora. El hombre es fuego la mujer estopa y el Diablo...

 

Galante Camilo, compra un mango, lo pela ahí mismo y le ofrece a Isidora. Alguien lo empuja. El mango sale disparado de su mano. La fruta embarra el vestido de la mujer a la altura de su escote. Ella pega un grito.  Se arma la de San Quintín.

 

Seis de la tarde con nueve minutos. Los lugareños lo cercan. Unos cuantos lo aprehenden. El pueblo pide justicia para limpiar la ofensa (y el vestido). Se interrumpe de sopetón la música. En un dos por tres improvisado tribunal condena a camino Zamora. Camilo perplejo, más pálido que la cera, se derrite de miedo e incredulidad.

 

Sentencia: cien varazos. Atado a un árbol, Camilo Zamora, recibe su castigo de cien improvisados verdugos. En ese jolgorio de sangre ninguno se preocupó de registrar la hora .

 

A pesar de que la paliza colocó a Camilo en el umbral de la muerte, la ofensa no se limpia. ¡Que le desuellen la planta de los pies! grita un ocurrente.

Siete de la tarde con veintitrés minutos. ¡Que lo juzguen en Guanajuato! grita otro ocurrente. Todos a una dicen que sí, que vamos a llevarlo aunque sea a rastras.  Siete de la tarde con veintiséis minutos.

 

A semejanza del héroe que no estuvo en un lecho de rosas, con mano maestra y cuchillo de filo escalofriante, al fuereño le despellejan esa parte de la piel. Sangre, gritos y alaridos de los lugareños y de los guanajuatenses.  Celebran en la Plaza Mayor la visita de don Porfirio y la develación de la desnuda estatua de la Paz.

 

Calvario de Camilo. A tirones y empujones por los caminos de herradura. El pueblo de Valenciana a la vista. Se registran diecisiete caídas de Camilo. La gente rica de Guanajuato ni se entera. Agonía de Camilo. Nueve treinta de la noche.

 

Muerte de Camilo. Lugar: Mina de Guadalupe, debajo de los contrafuertes del casco principal. Delirio de la turba, la deuda se ha saldado: la mancha está lavada. Ni para qué avisar a la justicia en Guanajuato. Justicia expedita de los lugareños.

 

Las doce y sereno. Es demasiado noche para andar en la calle. ¿Sabe usted dónde andan  sus hijos? No vaya a ser que les aparezca el muerto de los pies de trapo.  Adiós Camilo Zamora. Ah, qué suerte te ha tocado.