Había una vez...


✝ El Padre Marcelino                   Mangas ✝

Se cuenta que varias historias sucedieron en el Colegio de la Purísima -hoy Universidad de Guanajuato- narraciones que se han repetido de generación en generación y que se registran como hechos ocurridos en ese legendario colegio por donde han pasado miles de estudiantes, muchos de ellos importantes hombres que incursionaron en la política, la industria, las artes las ciencias y la literatura,

 

Entre tantas leyendas qye se han ventilado, se cuenta la de un fantasma que vagaba por los amplios corredores del colegio, un ánima en pena que todas las noches salía y a su aparición se escuchaba yn aullido del viento y un triste y largo lamento de algún perro, o el maullar de un gato. Aquello duraba mientras la sombra recorría los pasillos, entraba a los salones, como para ver si todo estaba en orden y después de una hora, el espectro se esfumaba al entrar a un determinado salón. Aquello tenía a los estudiantes aterrados, nada más llegaba la noche y se juntaban para darse valor. Temblaban, les castañeaban los dientes, sin querer les salían las lágrimas del miedo que experimentaban, al ver la sombra y escuchar los ladridos y maullidos. 

 

Según las descripciones que dieron los muchachos al rector y él hacer las investigaciones pertinentes, llegaron a la conclusión de que se trataba del Padre Marcelino Mangas, uno de los maestros del Colegio de la Purísima, que a más de ser un catedrático muy destacado y querido en su época, pues además de ser maestro, fue muy buena persona siempre, según el Señor Manuel Leal "en infinidad de ocasiones se privó de sus alimentos para comprarles libros de estudio a sus pobres alumnos". 

 

Este padre, murió la madrugada del 26 de Septiembre de 1856 a la edad de 84 años. Después de su muerte, empezó a correr el rumor en la ciudad que el espíritu del sacerdote rondaba las minas, las calles y la escuela, que si su cuerpo había perecido, su esencia andaba por allá penando, pidiendo sufragios para su pobre alma huésped del purgatorio. 

Muchas personas aseguraron que el padre Mangas, seguía visitándolos y hasta decían que algún moribundo había sido atendido por un sacerdote chaparrito de cabeza redonda, que con frecuencia visitaba a los enfermos de las minas. 

 

Muchos estudiantes vieron al fantasma, un ánima en pena que recorría los pasillos de la Universidad. Hay quienes dicen que con frecuencia ahí, se ven fantasmas, espíritus de otro mundo, sombras que pasan y desaparecen en las paredes, de muchos de los maestros que quieren seguir conviviendo con los alumnos y el Padre Mangas, es uno de los más recordados y una de las leyendas que más han sonado en Guanajuato.

Del libro: Como me lo contaron se los cuento. Leyendas de Guanajuato. - Gabriel Medrano de Luna.