UN FANTASMA EN GRANADITAS

-Sí, es el alma del intendente, que ya cuando todo esta quieto viene a buscar el tesoro que dejo aquí.

 

Así explicó un velador, a otros vigilantes que la noche anterior habían visto una sombra que salía de una sala del museo. Primero se dirigió hacia la puerta principal; luego atravesó la pared junto a la escalera que está rodeada por murales..

Quién habría de decir el Intendente de Guanajuato, Don Juan Antonio de Riaño y Bárcena, al ordenar la construcción de la Alhóndiga de Granaditas a principios de 1789. iba a acabar su propia tumba pero así fue en realidad por una de esas ironías que tiene la vida. Habían transcurrido unos cuantos meses de la terminación del edificio, cuando estallo el movimiento de insurgente de 1810, que se inicio con el Grito de Dolores. Pensó el valiente soldado que en ese fuerte de salvaría con sus hombres del ataque del pueblo, ávido de venganza y dispuesto a morir antes de seguir  soportando el yugo de la dominación.

Sabrán nuestros lectores que junto con la guarnición de la Plaza, el Intendente llevo consigo como tres millones de barras de plata y moneda acuña con otros objetos de valor cuya buena parte correspondía a la gente acaudalada que juzgó más seguras sus fortunas dentro del castillo de Granaditas. Aunque  queda la duda que en los momentos que precedieron la batalla , no eran para pensar en ocultar valores. sin embargo, la historia no dice que cuando Riaño comprendió que su derrota sería inminente, ordenó a tres hombres de su confianza que aquellas riquezas fueran escondidas en un rincón secreto de la Alhóndiga de Granaditas, -- edificio que fue cárcel, escuela, hospital y almacén de granos.

 

Consumado esto, el intendente se sintió más aliviado de aquella preocupación, poniendo desde ese momento toda su atención al combate.  Tal fue el deshago moral que experimentó, que sin medir las consecuencias pidió que los guardias le abrieran las puertas de la Alhóndiga y salió con la idea de inspeccionar el campo, sucediendo lo que era de temerse: una bala enemiga hizo blanco precisamente  en su cabeza hiriéndolo de muerte. Mientras organizaba el jefe realista en su yo inconsciente se formó un estado anímico tan fuerte que vino el desdoblamiento astral de su persona, es decir muere el cuerpo físico pero ese ego superior sobrevive y se manifiesta en una temible y fantasmal sombra que se pasea por la habitación, lugar donde se encuentra oculto el fabuloso tesoro, con la obsesión de cuidarlo.

 

Desde que Granaditas era prisión varios reclusos fueron testigos de este hecho; ahora que es Museo y por las noches hay completo silencio, dicen que la figura del intendente es vista con toda claridad, apenas los rayos de la luna cubren el patio que fue enrojecido con la sangre de nuestros indígenas  y de españoles que allí murieron en la lucha más sangrienta que dos fuerzas militares hayan sostenido cuerpo a cuerpo en nuestro territorio.