Había una vez un artesano...


¿No les ha pasado que quisieran descubrir más ese lado artístico que todos tenemos? Nos reprochamos por no ser hábiles para dibujar, pintar o usar bien unas tijeras, cuando la realidad es que no nos hemos dado a la tarea de aprender cosas nuevas que detonen esa parte creativa.

 

Por qué no aprender una nueva habilidad o algún oficio, dirás que el tiempo no es suficiente, pero si nos ponemos a pensar que todos somos buenos para algo y que si lo descubriéramos, hasta podríamos vivir de eso felizmente.

 

Hay muchas pruebas de lo que les hablamos, México por ejemplo, es un catálogo de innovación, en nuestro país se crean infinidad de cosas cada día, artesanos buscan la manera de innovar su técnica y vivir honradamente con lo que sus manos saben hacer, sin duda alguna, todo un arte.

 

En esta ocasión hablaremos de Don Javier, un artesano guanajuatense que es un vivo ejemplo de ello, su padre se dedicaba a la alfarería, si bien no creaba las piezas, pero Don Javier explica que desde temprana edad veía el trabajo de otras personas que laboraban en el taller de su papá y pues cada que tenía oportunidad agarraba las maquinas, de este modo fue que comenzó a volar su imaginación y fue creando pequeñas piezas sin forma, pero que a él le causaban gran satisfacción, pues cada día aprendía mucho más. 

 

En algún tiempo se dedicó a la minería, pero descubrió que esa no era su pasión, el crear piezas y estar en contacto con el barro era lo que más disfrutaba.

 

Disfrutamos mucho la platica con este gran artesano, ya que nos encanto su disponibilidad por enseñar a otras personas el arte de la alfarería y que sea una tradición que perdure a través del tiempo.

 

Actualmente expone su trabajo en ferias en diferentes partes de la república, los fines de semana muestra su trabajo en la casa de las artesanías, ubicada en la plaza de la Paz, además de trabajar en su taller donde también exhibe gran parte de su obra.

 

Así que ya saben viajeros, como dice Don Javier "No importa si te equivocas, siempre puedes volver a empezar".

 

Nos despedimos de ustedes viajeros, no sin antes decirles que: ¡No eres lo que logras, eres lo que superas!