Constantemente nos reprochamos por no tener dinero para viajar, del no poder ahorrar. La verdad es que tenemos tantas cosas que observar y no solo mirar, preferimos desaprovechar momentos tan especiales que pueden ser memorables, como disfrutar de un atardecer en la Presa de la Olla con esa persona especial o de una convivencia familiar dominguera que nos saque un montón de carcajadas y buenos momentos, hasta una tradicional comida que nos llene el estómago y el orgullo por los sabores de nuestra tierra, es por eso que hoy toca ¡LA PRESA DE LA OLLA!

 

Si hay un lugar que nos encanta y al que siempre volveremos es este. El paseo de la Presa tiene encanto, magia y sobre todo, en lo personal, nos da una sensación padrísima de paz.

 

En 1741 Guanajuato sufría constantemente de la escasez de agua, es por eso que se decidió crear una presa, allá por un ranchito llamado “la olla” y se iniciaron los trabajos de construcción de la que sería la presa que satisficiera las necesidades más indispensables de sus habitantes y así sin estar totalmente concluida, captó agua por primera vez en 1747.

 

La presa de la olla para nosotras es uno de los puntos más atractivos que pueden conocer durante su visita a Guanajuato, ya que en sus alrededores encontrarás  construcciones elaboradas como casas de descanso que fueran de las familias adineradas de la época, edificaciones sorprendentes con misticismo y leyendas fantásticas como es la de la famosa casa de las brujas.

 

Por las mañanas o casi al caer la tarde, puedes disfrutar del escenario perfecto para hacer ejercicio, correr, caminar y hasta meditar, pues el entorno se presta fácilmente para realizar estas actividades.

 

Pero lo mero bueno viene el fin de semana, nos fascina ir y disfrutar de todo lo que ves, se respira felicidad, unión familiar y diversión, todo es perfecto y el lugar tiende de todo y para todos porque puedes disfrutar un rato en familia o con tus amigos y hasta ver el atardecer con tu novi@ en alguna de las lanchitas que rentan, contratar a los norteños o utilizar la rocola que el famoso restaurante “el embarcadero” tiene como ambiente para amenizar aún más tu visita a la presa. 

 

 

Si lo que quieres es comer, hay pequeños restaurantes en las orilla donde encontrarás desde las tradicionales enchiladas,gorditas, tacos hasta mariscos,guacamayas y mucho más.

 

Aquí también se realizan las fiestas más importantes y tradicionales de la ciudad llamada la apertura de la Presa de la Olla una festividad que amamos y de las que ya les hemos contado.

 

NO SE TE OLVIDE VISITAR

1.- Entre algunos otros lugares que visitar está la presa de San Renovato que fue construida entre 1850 y 1852 como respaldo y reserva para el suministro que daba la presa de la Olla.

2.- A unos pasos de la Presa de la Olla por las inmediaciones del embarcadero se ubica “Canteras Aguilar” artesanos que trabajan con la cantera verde, ellos realizan barandales, imágenes, cornisas, marcos, escalones, etc., además de que son restauradores, en 2010 restauraron la Parroquia de Dolores Hidalgo, la Basílica de Guanajuato, la mano del famoso Pípila, y la cornisa de la Alhóndiga de Granaditas.

3.- En un jardín cercano a la Presa se encuentra la escultura de un lagarto y una serpiente. Cuando era pequeña me contaron una leyenda, que les contaremos el Viernes de Leyenda. ¡NO TE LO PIERDAS! La Leyenda De Las Comadres.

4.- El jardín de las Acacias es uno de los sitios más concurridos por los guanajuatenses, principalmente en la apertura y las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla antes mencionadas, así como los fines de semana en los que regularmente hay grupos de música.

 5.- ¿Por qué un faro en Guanajuato? Hay 3 versiones distintas; la primera dice que fue construido para orientar a las tripulaciones aéreas que pasaban por el lugar, pues las formaciones rocosas son de gran elevación; la segunda cuenta que fue construido por la Autoridad Municipal hacia la mitad del siglo, con el objeto de orientar a los arrieros de la Sierra que realizaban sus recorridos por Guanajuato.

Antes de esta construcción era costumbre entre ellos, cuando caía la tarde, encender una fogata en el mismo lugar con el fin de que el fuego ayudara a los caminantes a no perder su rumbo.  Más tarde, este lugar se convirtió en un punto de referencia indispensable y seguro.

Existe una versión más, que se cuenta entre la gente mayor:

Hacia los años cuarenta, un viejo marinero oriundo de Guanajuato se instaló en la cima de aquel cerro situado en la Presa de la Olla, al parecer de su propiedad. A los pocos días levantó una casita. Desde entonces se volvió natural verlo humeando con su pipa sentado sobre una roca. Con la ayuda de una cuadrilla de albañiles, este marinero Guanajuatense fue levantando un Faro. Por aquellos albañiles se pudo saber que el viejo marinero veía cómo aquellas colinas y montañas se transformaban, a la caída de la tarde, en gigantescos y formidables oleajes. Años más tarde, del experimentado marinero no se supo más, algunos dicen que murió en santa paz y que fue enterrado al pie del Faro. El Faro simboliza la reconciliación del agua con la tierra, y reconoce en su ojo luminoso al marinero inalcanzable que vela la noche tras su sueño.

¿Con cuál versión te quedas?

De verdad, luchamos por transmitir y preservar esas cositas que hacen único a Guanajuato, es por eso que nos permitimos contarles de todos los lugares que amamos.

Así que ya saben nos despedimos de ustedes no sin antes recordarles que...

 

¡Cambio y fuera!

Les dejamos este minivideito... ¡Disfrútenlo tanto como nosotras!

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